Las 4 hambres que nadie te enseñó | Heidy Mendoza
La Ingeniería del Ser

Las 4 hambres que nadie te enseñó

Heidy Mendoza meditando en el jardín — ligereza y bienestar

Hay días en que comes todo lo que se supone. Comes sano, cuidas el plato, no te pasas. Y aun así, al final del día, hay algo que no queda satisfecho. Un vacío que no se llena. Un ansia que aparece aunque no tengas hambre real.

Si eso te suena familiar, esto que vas a leer te va a cambiar la forma de entender la comida.


No es falta de voluntad

Lo has intentado: dietas, planes, listas de lo que sí y lo que no. A veces funciona unos días. Pero siempre vuelve ese ansia. Ese picoteo al final de la tarde. Ese dulce que buscas cuando el día fue pesado.

Y te culpas. Piensas que te falta disciplina, que no tienes suficiente fuerza de voluntad.

Pero no es eso. La pregunta no es qué estás comiendo. La pregunta es qué hambres estás tratando de llenar con la comida.


No todo el hambre se siente en el estómago

En el Instituto de Nutrición Integrativa (IIN, donde me certifiqué como Health Coach) aprendí algo que lo cambió todo para mí.

Existen 4 áreas de la vida que nos nutren más allá de lo que ponemos en el plato. Cuando alguna de ellas está vacía, el cuerpo busca ese placer y esa comodidad en la comida.

No porque estés rota. Sino porque el cuerpo es inteligente y busca lo que necesita donde puede encontrarlo. El problema es que la comida solo llena el hambre del estómago. Las otras 3, no.


Las 4 hambres

  • 1

    Hambre de conexión

    De sentirte vista, querida, acompañada de verdad. No solo rodeada de gente, sino realmente conectada. Cuando nos sentimos solas —aunque estemos con otras personas— la comida llena ese vacío de forma momentánea. Porque comer juntas es conexión. Pero si comes sola y sintiéndote sola, el hambre vuelve.

  • 2

    Hambre de propósito

    De hacer algo que te importe, que sea tuyo, que tenga sentido. Cuando el día se siente vacío, mecánico, solo de obligaciones, el cerebro busca estímulo y placer. Y la comida, especialmente la dulce y la grasosa, activa el sistema de recompensa del cerebro de inmediato.

  • 3

    Hambre de movimiento

    No de ejercicio obligatorio como una tarea más. Sino de mover el cuerpo de una forma que se sienta bien. Cuando el cuerpo está parado, tenso y rígido todo el día, busca una liberación. Y muchas veces esa liberación aparece como ansia de comer algo crujiente, algo que masticar con fuerza.

  • 4

    Hambre de quietud

    De parar. De estar contigo misma. De no producir nada, de no tener que ser útil para nadie. Cuando no nos permitimos descansar de verdad, el cuerpo busca ese permiso a través de la comida. Comer es una de las pocas cosas que "se vale" hacer sin justificar. Para muchas mujeres, es la única pausa del día.


Qué hacer cuando llega el ansia

La próxima vez que sientas ese ansia de comer sin tener hambre física, antes de ir a la cocina haz una pausa. Cinco segundos. Y pregúntate:

La pregunta que lo cambia todo

"¿Qué es lo que en realidad estoy buscando ahora mismo?"No es para que te juzgues. Es para que te entiendas. Porque una vez que puedes nombrar qué hambre está hablando, tienes opciones reales.

Si es hambre de conexión: llama a alguien que te haga bien, aunque sea cinco minutos.
Si es hambre de propósito: haz algo pequeño que sea solo para ti.
Si es hambre de movimiento: estira el cuerpo, camina, baila en tu cuarto.
Si es hambre de quietud: siéntate. Solo siéntate. Sin hacer nada. Eso también está permitido.

No siempre vas a poder evitar el ansia. Pero cada vez que la entiendes, tomas un poco más de control. Y eso sí cambia las cosas.

"Saber cuál de estas 4 hambres te habla más a ti es el primer paso para dejar de luchar con la comida."

En la Evaluación de Secuencia y Energía identificamos juntas cuál es tu principal escape de energía —y cuál de estas hambres está más activa en tu vida ahora mismo.

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Heidy Mendoza — Health Coach e Ingeniera del Ser

Heidy Mendoza

Health Coach · Terapeuta en Descodificación Biológica · Ingeniera del Ser

Acompaño a mujeres a entender qué le pasa a su cuerpo y a construir una vida que se siente más ligera. Desde adentro, no desde las reglas de afuera.